Día de Muertos en Atlapexco

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En la Huasteca Hidalguense existen diversas costumbres y tradiciones pero sin duda alguna la más trascendental es la celebración del Xantolo, como se le conoce a la fiesta de “Todos Santos” o “Día de los Muertos”.

Xantolo es una palabra derivada del latín Sanctorum con la que la iglesia Católica designaba a la celebración de Todos los santos y de los Fieles Difuntos, los días 1o. y 2 de noviembre respectivamente. Por la mala pronunciación de los indígenas de la región de la palabra Sanctorum, de “Xantolum” da paso a “Xantolo” que es como actualmente se pronuncia.

La celebración es un proceso ritual y comienza en el mes de mayo cuando la gente compra animales para engordarlos como : cerdo, guajolotes, gallinas y pollos con miras al consumo propio o bien para venderlos en la celebración. También los hombres acostumbran a emigrar en busca de trabajo con la finalidad de ahorrar para esta fiesta.

El 24 de junio, en el día de San Juan se riega la semilla de la flor en los corrales, las milpas o lugares ex profesos, Algunos otros lo hacen hasta el día de san Pedro y san Pablo. El 29 de septiembre, es el día de san Miguel y se considera que en esta fecha, las ánimas parten del cementerio por lo que se hace la primera ofrenda, consistente en tamales y café, esta costumbre ya casi no se practica. El día 18 de octubre es el día de San Lucas y se realiza la segunda ofrenda. Este día se cosechan los plátanos verdes para que el día de la fiesta estén maduros. En este día se acostumbra pintar y asear bien las cosas y se muele el cacao para el chocolate, bebida muy característica de la fiesta y se elaboran las flores de papel para los altares.
El 29 de octubre es cuando se corta toda la flor que se utilizará para ornamentar los arcos. El 30 de octubre, se conoce como el día de la flor pues toda la gente acude al mercado a comprarla, así como las frutas y todos los implementos indispensables en la celebración.

En Atlapexco la “compostura” o elaboración del arco se realiza el 31 de octubre en una mesa de madera se atan en las patas delanteras dos cañas de azúcar de cada lado, con las hojas hacia arriba, se unen para formar un arco. El jefe de familia procede a enflorar el arco colocando un ramo de palmilla y enseguida uno o dos ramitos de cempoalxochitl, la cual se inserta en guías en forma de rosario rodeando la caña de azúcar o en varas de “guácima”, hasta cubrirlas completamente.

Frente al arco que tiene la función de pasaje entre el reino de los muertos y la vida terrenal, se coloca un tallo de mata de plátano llamado chicheve con pequeñas cavidades para colocar las ceras, además de los “caballitos” “angelitos” y el “sahumerio”. En seguida se quema el copal que sirve para que los espíritus puedan transportarse hasta el mundo terrenal y lleguen al lugar donde vivieron, se colocan floreros con mano de león, palmilla, cempoalxochitl y sempiternos; una vez que se instaló el altar aproximadamente entre las siete y nueve de la noche se queman cohetes para dar aviso a las animas adelantadas que pueden disfrutar de la ofrenda.

El día 2 de noviembre está dedicado a los adultos, es llamado también “el día de los grandes”. Por la mañana se despiden a los angelitos con tamales sin picante, café, chocolate y pan, acostumbran poner una canasta con cada una de las frutas que hay en el altar, según esto para que los angelitos se la lleven.
Al mediodía se recibe a los grandes y se puede decir que es la parte medular del Xantolo; ya que en cada casa se ofrenda comida de guajolote, pollo o gallina, cerveza, vino, cigarros, y todo aquello que en vida le gustaba al difunto, se realiza el mismo ritual antes descrito, en este día es cuando se visitan entre vecinos, amigos o compadres, logrando una convivencia fraternal. También se acostumbra el intercambio de ofrendas.

Durante esos días no pueden faltar las cuadrillas de disfrazados, llamados comúnmente xotos o viejos, son hombres que portan máscaras de madera pintadas de rojo, rosa o café con un pañuelo que cubre parte de la cara, portan pantalón de mezclilla, camisa, chamarra, botines, ropajes por lo regular viejos, llevan un sombrero de bejuco típico del lugar. En sí, los disfrazados representan a los difuntos que quieren quedarse en esta vida y para no ser descubiertos se ocultan tras una máscara.


Melquiades Leonardo San Juan
Nahua

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